lunes, 15 de junio de 2015

Con Kutxabank viajamos a Las Raíces de Castilla

Las salinas de Poza de la Sal, que dan nombre a este municipio, se encuentran situadas justo en el borde del Páramo de Masa, donde los terrenos descienden bruscamente hacia la planicie Burebana, como un inmenso cráter de 2,5 Km. de diámetro que constituye uno de los diapiros más perfectos que existen. Los bordes del falso cráter, de contorno prácticamente circular, encierran dentro de sí la cuenca salinera y sus paredes muestran la historia geológica del lugar desde la formación de la sal que se corresponden a los períodos triásico, jurásico y cretácico.

El dato más antiguo sobre el poblamiento de esta zona nos lo aporta el yacimiento El Castellar, atribuido tradicionalmente a un Castro de la Edad del Hierro, del que apenas quedan restos de superficie.

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Villa de Oña
El principal hito monumental de Oña es su iglesia abacial. Ésta constituye sin ningún género de dudas, la mayor sorpresa que el visitante se puede llevar en la provincia de Burgos, provincia ya de por si rica y densa en patrimonio cultural. Este desconocimiento previo es uno de los mejores aliados para conseguir en el turista una exclamación de sorpresa y estupor que tardará tiempo en olvidar. La amplísima variedad de estilos artísticos aquí conservados (Románico, Gótico, Renacimiento, Barroco, Musulmán, Mudéjar, Egipcio y época romana), junto con la extensa nómina de objetos aquí contenidos (retablos, pinturas, rejas, vestidos, sillerías, sepulcros, esculturas, etc.), que en ocasiones son únicos, convierten a este monumento en una lección de Historia del Arte.
Comenzamos la visita por el pórtico, estructura arquitectónica románica del último cuarto del siglo XI, visible en sus impostas ajedrezadas y en su arco de medio punto trenzado.

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Frías tiene una superficie total de 32 km cuadrados y una población de 284 habitantes, 155 varones y 129 mujeres (INE 2007), contando con sus respectivos barrios Tobera y Quintana-seca.
La ciudad de Frías, además de destacarse por ser la más pequeña de España, nos impregna a su visita de un exquisito sabor medieval que debe su origen a Alfonso VIII, quien a comienzos del S.XII la erigió sobre la roca, a fin de proteger y repoblar esta linde de la Vieja Castilla. Dicha estrategia reportó a esta ciudad numerosos privilegios a sus pobladores, además de la imponente fortaleza compuesta por el Castillo, la Iglesia de San Vicente, el Puente y la Muralla, lo que facilitó la defensa de sus intereses, aumentando progresivamente su economía, hasta el punto de llegar a abastecer las necesidades de los más de 6.000 habitantes con que contaba a la entrada del S. XVI.


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