lunes, 1 de junio de 2015

Con Kutxabank viajando a la Vía Verde del Plazaola

En pleno eje del antiguo tren del Plazaola, el valle de Larraun conserva durante todo el año una vegetación verde y frondosa, de cuarteados pastizales y bosquetes de castaños y robles que alfombran el fondo del valle y espesos bosques de hayedos en sus alturas. Entre esta geografía influenciada por el húmedo Cantábrico, un rosario de pueblos y caseríos de vigorosa arquitectura quedan entrelazados por una red de senderos que recoge lo más interesante de la zona.  

Lekunberri
En la Estación del Plazaola se sitúa la oficina de turismo recordando que desde esta localidad parte la Vía Verde del Plazaola, camino que recupera el antiguo trazado del tren que unía Pamplona y Donosti-San Sebastián, por el caminamos unos cuantos metros. La antigua estación del tren Plazaola, una vez rehabilitada, se inauguró en 1998 y hoy en día es la sede del Consorcio Turístico Plazaola y de la Oficina de Turismo de Lekunberri.

Entre Pamplona y Donosti-San Sebastián, enclavada en el centro del valle de Larráun, en la falda de la Sierra de Aralar, descubrimos la bella localidad de Lekunberri.  Su caserío se distribuye en llano agrupado en torno a la parroquia gótica del siglo XIII de San Juan Bautista. Núcleo de arquitectura popular con casas de gran tamaño, construidos con piedras de sillería, puertas de medio punto y ventanas dinteladas.







Después de la visita a la localidad, nos desplazamos para conocer las entrañas ocultas de la Sierra de Aralar,  las cuevas de Mendukilo en la cercana localidad de Astitz.

Según algunos científicos, el subsuelo constituye el sexto continente, desconocido y misterioso. En Navarra, algunas cuevas están acondicionadas y nos ofrecen la posibilidad de adentrarnos en estos mundos profundos.
En le valle de Larraun, en el concejo de Astitz, a pocos minutos de Lekunberri, surge la cueva de Mendukilo que revela las profundidades de la Sierra de Aralar. Sus íntimos secretos reservados a espeolólogos durante años, son ya accesibles al público en general gracias a los trabajos de acondicionamiento llevados a cabo.
Por un lado, el recorrido turístico guía a través de una pasarela flotante hasta el corazón oculto de Aralar. Utilizada durante siglos como establo, hoy día tres de las salas de la cueva de Mendukilo están acondicionadas para la visita turística gracias a la iluminación dinámica y a un sistema multimedia.

Comimos en la cercana población de Albiasu, un pequeño pueblo de 28 habitantes.













Por la tarde, nos desplazamos hasta Peru-Harri. Parque de la piedra


Es el museo que Iñaki Perurena ha dedicado a la piedra en pleno monte. A 2 km. del núcleo urbano de Leitza, el dedo índice de una mano indica el cruce hacia este espacio. Un lugar del Pirineo donde confluyen piedra, reto, mito e historia y al que se accede por un arco de piedra caliza.
Un museo diferente en el que, de forma artesanal, Iñaki y su hijo Inaxio narran la historia y la cultura a través de la piedra. Por una parte, esculturas exteriores de gran tamaño como el gigante harrijasotzaile (levantador de piedras) de 8 metros de altura y 40 toneladas. Por otra parte, un caserío de piedra y madera de tres plantas en el que se distribuyen fotografías, ropa usada en competiciones, recuerdos y sobre todo, piedras. Muchas piedras de distintas formas, tamaños, pesos... Y cada una cuenta su propia historia.
La mejor forma de visitar este lugar es con guía. Pero no con un guía cualquiera, porque en este museo los Perurena, propietarios y creadores, serán también sus cicerones.
Iñaki Perurena es un polifacético deportista que ha dedicado la mayor parte de su vida a la piedra. Famoso harrijasotzaile ha revolucionado este deporte rural, mediatizándolo, innovando y rompiendo marcas. Y ahora, ha creado este singular espacio en el que confluyen la piedra y el hombre: cuando la trabaja, cuando la moldea, cuando la lanza, cuando la convierte en deporte...

Después, nos acercamos hasta Leitza.

En el noroeste navarro, en un ensanchamiento del valle de Leitzaran, y rodeada de montañas se extiende esta villa formada por barrios que abrazan diversos caseríos diseminados. En el entorno abundan verdes prados donde pastan ovejas y vacas, huertas cuidadas, caudalosos ríos o bosques tupidos. El resultado es un bello lienzo que resume la idiosincrasia de este valle dominado por el clima atlántico.
Resguardando el coqueto casco antiguo y visible desde numerosos puntos de la localidad, se alza la iglesia de San Miguel. A sus calles asoman grandes casas con tejados a dos aguas, balcones de madera y grandes aleros. Tampoco faltan las viviendas con entramado de madera y los edificios de porte señorial. A este tipo pertenece la Casa Consistorial. Un alzado en piedra gris azulada con porche, terraza y escudo rococó.
Leitza destaca además por ser cuna de deportistas de renombre como los pelotaris Abel Barriola Onaitz Bengoetxea, así como por su estrecha relación con el deporte rural. Una práctica que pretende homenajear la vida cotidiana de antaño y los esforzados trabajos de la tierra. Nombres como el de Mikel Saralegui o Iñaki Perurena son recurrentes cuando se habla de harrijasotzailes (levantadores de piedra).
Y últimamente muy conocida gracias al rodaje de la película "Ocho apellidos vascos".

Para ver las fotos: AQUÍ.