sábado, 4 de agosto de 2012

Bausen y Bosque de Carlac


La mañana se presentaba con nubes pero es clara  la tendencia a mejorar.
Estos días estoy caminando con personas dinámicas y activas que les gusta el ocio y la naturaleza, son miembros, en su mayoría, de la Unión Excursionista de Elche. Han elegido el Hotel Himàlaia Baqueira como base para las excursiones por el Valle de Arán.
Hoy nos hemos acercamos al extremo Norte del Valle de Arán, a Bausen.
Ir a Bausen es dar un salto en el tiempo, es un pueblo que conserva intacta su forma de vida y sus costumbres, parece anclado en el tiempo. Pasamos por delante de la iglesia con su cementerio al lado, desde el cual cuando está totalmente despejado, tiene unas magníficas vistas del las Maladetas y el Aneto. Salimos del pueblo y nos detenemos a ver el paisaje del Bajo Aran; Les, Bossost y Canejan con el fondo del valle del Toran.
En todos los pueblos se encuentran rincones encantadores e historias reales del pasado, transmitidas de generación en generación. Una de esas historias es la de los amantes de Bausen. En la parte más elevada de este pueblo, a 945 metros de altitud, un cementerio civil de piedra recuerda una bella historia de amor. "A mi amada Teresa, quien falleció en 10 de mayo de 1916 a la edad de 33 años", reza la única lápida del camposanto. Allí reposan los restos de una mujer enamorada de su primo que no obtuvo la dispensa eclesiástica de Roma para casarse porque no pudieron pagar la elevada suma de dinero exigida. Como el amor era más fuerte que los convencionalismos, la pareja decidió hacer vida en común, pero al poco tiempo la mujer enfermó y falleció. El cura del pueblo se negó a darle sepultura en el cementerio parroquial. Los vecinos, enojados, le construyeron en 24 horas otro para ella sola. Este pequeño camposanto se encuentra en un enclave con bonitas vistas del Bajo Arán. Asun se emociona con la historia.
Después de esta visita, iniciamos la marcha por el sendero que va elevado sobre el Garona antes de que entre en Francia. Rafa siempre tiene la cámara de fotos preparada. Tenemos a la vista el pueblo de Canejan, el valle de Torán y el pueblo francés de Melles. Enseguida los perdemos de vistas al adentramos en el bosque, caminamos por un "túnel" de avellanos. Poco después, las hayas son las protagonistas. Hayas que han tenido un crecimiento muy lento y que crean un bosque bonito y, a la vez, con un halo misterioso. Nos fotografiamos dentro de la cavidad de un viejo haya.
Atravesamos el río Carlac, que le da el nombre al bosque. Tenemos una fuerte subida, al principio, casi todos, van manteniendo una conversaciones que poco a poco se van apagando; llegamos a la parte más alta de la subida todos juntos, eso si, jadeantes y sudorosos. Al pasar nuevamente por el río Carlar, ahora a más altura, hacemos un alto para disfrutar de las pitanzas que nuestras mochilas ocultan en su interior.
El sendero se suaviza hasta que salimos del bosque. En fuerte bajada llegamos hasta el pueblo de Bausen, donde cerramos el circulo de la excursión.
De nuevo en Bausen, disfrutamos de sus fuentes de agua fresca.

Como he comentado anteriormente, estos días estoy caminando con miembros de la Unión Excursionista de Elche lo cual es un placer, además, hacerlo al lado de Lucre y Rafael Botella es una maravilla. Estoy aprendiendo un montón de las experiencias que me transmiten.

No hay comentarios: