viernes, 13 de julio de 2012

Valle de Salenques, Parque Natural de Maladeta-Posets.


A la hora del encuentro espero la llegada de los componentes para la excursión, hoy muy numerosos, repiten André, Els, y Lieke, la Sra. de París y sus dos nietos, viene por primera vez laurence, Gregoire, Eric, Vanina, Pierre, Elsa y Matieu. Hoy, la excursión es al Valle de Salenques, dentro del Parque Natural de Maladeta-Posets.

Salimos del Hotel Himaláia, en Baqueira, dirección Vielha y, desde aquí, al túnel de Vielha. Atravesamos el túnel y descendemos, siguiendo el cauce del río Noguera Ribagorzana, por el valle de Barrabés hasta el embalse donde desemboca el río Saleques. En el aparcamiento la cáfila inicia la marcha.
El río Salenques desemboca en el río Noguera Ribagorzana y pertenece al pueblo de Aneto, dentro del valle de Barrabés. Desde su desembocadura vamos remontando el río, siguiendo el GR-11, adentrándonos en un bello y espeso bosque de hayas. De vez en cuando, dejamos el sendero para adentrarnos en el cauce del río y disfrutar de los saltos que éste va haciendo entre rocas y troncos. Es impresionante la cantidad de agua que baja. Vemos restos de antiguas avalanchas, atravesamos canchales.
Pierre no para de hacer fotos, sobre todo a su hija.
Llegamos a la confluencia de las aguas procedentes del barranco de Angliós y el Salenques. Dejamos el GR-11, pasamos el puente y tomamos el PR para seguir las aguas que nacen el el glaciar de Salenques, bajo el pico de Margalida (3244m). LLegamos a un punto en el que el agua baja encañonada realizando una serie de saltos a cual más bonito. Una vez hemos disfrutado de los saltos y realizadas las fotos, nos acercamos a un punto desde donde vemos el valle y cimas de Besiberri, todavía con nieve. También vemos unas amenazantes nubes negras pero sin peligro que descarguen.
Deshacemos camino hasta el puente que hace un rato hemos atravesado, continuamos el descenso aguas abajo, en algún punto por granitos pulidos, siguiendo el PR, disfrutando del bosque de hayas.
Hacemos una breve parada en un punto en el que el río esparce sus aguas por toda una roca plana y, un poco más abajo, observamos un abeto tumbado, al ir creciendo, se inclina hacia arriba buscando el sol.
Pero bueno, una cosa más para contar de la bonita excursión.

En el aparcamiento nos despedimos y quedamos para mañana.

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