sábado, 7 de julio de 2012

VAL DE MOLIÈRES, uno de los enclaves del Valle de Arán fuera de sus límites naturales



Nos hemos ido reuniendo en el punto de encuentro los participantes.
Nos introducimos en los coches y hacemos la primera parte de la jornada motorizados hasta la boca Sur del Túnel de Vielha. Aparcamos encima del viejo túnel y al salir del coche la sensación de frío es tremenda y eso que hace mejor tiempo que en la boca Norte. Nos colocamos el calzado y ropa apropiada, nos colgamos la mochila e iniciamos la marcha.
Aunque la mañana no es lo espléndida que nos gustaría para pasear, si lo es la Val de Molières, uno de los enclaves del Valle de Arán fuera de sus límites naturales, y ello desde hace muchos siglos, por razones poco conocidas, pero seguramente relacionadas por problemas de pastos y de tránsito ( el puerto de Vielha ha sido hasta hace poco el paso más frecuentado, a pesar de su dificultad, entre Arán y el interior de la Península), y que la leyenda se ha encargado de explicar con su exuberancia imaginativa acostumbrada, además hemos conocido el aislamiento que tenía el valle antes de la construcción del túnel, su historia y lo que represento su apertura allá por los años 50.
Un valle que es un jardín en medio de las montañas. A lo largo del camino hemos ido conociendo plantas y flores con sus propiedades, en algunos casos terapéuticas, en otros tóxicas. CarlinasHierba de BallesterosGenciana amarilla, etc. El tiempo va mejorando y nos permite deshacernos de ropa.

Nos adentramos en el bosque de hayas y, poco más adelante, descubrimos la cascada. Después de disfrutar de la belleza de la cascada que realiza el joven río Noguera Ribagorzana y del frescor que nos proporcionaba, continuamos camino remontándola por el lateral hasta alcanzar la parte superior. Bordeamos el río por encima de unas piedras, algun@s haciendo verdaderos equilibrios. Continuamos camino por el corazón del valle, rodeados de cimas que les falta poco o superan los tres mil metros, hasta que alcanzamos un canchal en donde nos paramos para intentar ver marmotas. Tan solo hemos visto un par y con dificultad, aunque alguno las a captado muy bien con su cámara.
Iniciamos el camino de regreso, cuando volvemos ha atravesar el río alguna "miembra" del grupo meten el pie en el agua, por ejemplo Remei.
Termina la semana y la estancia en el Valle de varios compañeros de las excursiones como son Melissa, Lissette y Bernard gracias por haber compartido con vosotros y los demás caminantes momentos buenos y divertidos.


1 comentario:

Anónimo dijo...

Que bonito me encanta el Valle de Aran