lunes, 2 de abril de 2012

Lunes, primer día de la semana, la Santa - 2012.

Hoy lunes, primer día de la semana, la Santa. En el punto de encuentro, delante de Era Escòla de Beret, me esperaban Ana, Lourdes, Sergi y Dani para  iniciar sus clases de esquí, que se desarrollaran a lo largo de toda la semana.

Como son debutantes empezamos por lo básico: revisión del material y vestimenta, las partes del los esquíes, su transporte en los hombros y los primeros movimientos en parado. Seguimos con ejercicios en movimiento, siempre en llano, hasta que ya iniciamos los primeros descensos en paralelo para pasar el frenado en cuña. Enseguida, como son muy buenos aprendiendo, subimos a la cinta para realizar descensos y aprender los giros en cuña, los cuales no tardan en realizarlos rozando la perfección.
Después de un rato de descensos pasando conos, giros a la derecha, a la izquierda, frenar con meta, etc. y con la envidia de ver los que suben en telesilla, nos decidimos a subir en el de debutantes, el Pla. Unas breves explicaciones de como tomarlo en la estación inferior y como dejarlo en la superior, allá vamos.
Tenemos toda la pista por delante, empezamos el descenso con alguna que otra duda que vamos solucionando a medida que bajamos. Algunos ejercicios específicos para corregir ciertos defectos de ejecución y... Bueno, bueno, como aprenden!
Tres bajadas que realizamos y tan solo tres caídas repartidas entre los cuatro miembros, o sea, que uno no se ha caído.
En general las clases, pero en particular las de debutantes, me gustan y vivo con pasión el descubrimiento que, en cada clase, hacen los alumnos. 

Aclaración. Han aprendido rápido y bien pero hay que decirlo todo; como están en apartamento, les he amenazado con que el que cometiera más fallos fregaría la vajilla. La verdad, me parece que se les va a apilar por lo bien que lo han hecho los cuatro.                                                                
Mañana más y mejor.
 “Y no se piense que sólo se abre la mente a los alumnos. También la del profesor se expande y se llena de nuevos matices y perspectivas más amplias, y funciona la relación enriquecedora en los dos sentidos. Mi experiencia, al menos, me dice que algunos de los juegos y problemas con los que he disfrutado, y que sigo utilizando, han tenido su origen en la dinámica de la clase... Y cuando se crea esa atmósfera mágica en clase, con los fluidos intelectuales en movimiento, pocas actividades hay más placenteras”. Fernando Corbalán

1 comentario:

Tus alumnos dijo...

Cansados pero muy ilusionados. Hace ya mucho tiempo que queríamos aprender! Mañana mucho más!