lunes, 28 de noviembre de 2011

Mimar las pistas

Jordi Cardona / Director de montaña

Nació en los años sesenta en el valle de Arán y siempre le gustó la montaña. Recuerda lo feliz que era en invierno, cuando empezaba a nevar y desempolvaba su trineo. Después, los juegos de niño se convirtieron en pasión y la pasión en trabajo. Con 20 años entró en Baqueira (www.baqueira.es), donde ha llegado a convertirse en director de montaña. De él depende el corazón de la estación: las pistas, la producción de nieve, los remontes... "Nuestro objetivo es hacer confortable el esquí, preparar los itinerarios para que disfrute mucha gente". 


El mayor esfuerzo, seguramente, se lo lleva el pisado de pistas. "Trabajamos en dos turnos, de cinco de la tarde a una de la madrugada y de ahí hasta la apertura de las instalaciones a las nueve de la mañana. Pisar la nieve significa compactarla, quitarle el aire para que mantenga el frío en su interior, llevarla a zonas en donde escasea y dejar la superficie lo más regular posible siguiendo la forma natural de la montaña, que es lo que divierte al esquiador". ¿Y la nieve artificial? "Es una ayuda para abrir antes, para cubrir zonas bajas, para llegar a final de temporada". ¿El viento? "Nuestro peor enemigo; puede obligar a cerrar las instalaciones". ¿La información al público sobre la cantidad de nieve? "Muy fiable en general. En Baqueira hacemos sondeos semanales en el centro de las pistas y sacamos la media. La aparición de las webcamsha sido una gran ayuda para el cliente, porque la cámara no miente". Hasta los años sesenta, solo una élite accedía a la montaña en invierno. Ahora, las estaciones han dado al gran público la posibilidad de plantarse a 2.000 metros en pleno enero. Pero Cardona aconseja: "Sentido común, ser conscientes de nuestro nivel físico y técnico y, ante la duda, preguntar en la estación antes de tomar una decisión comprometida".

Foto: José Porras (1913-1999), realizada e la década de los 60
ESPECIAL NIEVE. EL PAÍS

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