martes, 22 de noviembre de 2011

Las estaciones de esquí afrontan una temporada de contención


Los complejos, que contemplan incluso una rebaja del precio del forfait, esperan la nieve para abrir y firmarían repetir los dos millones de esquiadores del año pasado

Otros deportes | 18/11/2011 - 02:14h
"Ante la crisis, más flexibilidad". La frase, del director de Baqueira Beret, Aureli Bisbe, resume la situación con la que el negocio del esquí afronta la temporada 2011-2012. Las diez estaciones de esquí alpino y las siete de nórdico de Catalunya llegan a esta nueva campaña con unas inversiones discretas (apenas nueve millones de euros en conjunto) y unas previsiones de ocupación a la baja.
Los empresarios considerarían ya un éxito repetir las cifras de la última temporada, con 2,1 millones de forfaits vendidos. Conscientes de que el cliente no está para muchas alegrías, desde los complejos se ofrece una lista interminable de ofertas. Es un esquí a la carta, con precios que varían en función del día, el número de personas que contrata el paquete o la actividad elegida. El precio del forfait de adulto, en temporada alta, sólo se ha incrementado entre 0,50 y un euro. Aunque en algunas estaciones –como es el caso de las del Pallars, gestionadas por la Generalitat– esa entrada será 2 euros más barata que la temporada anterior. Y eso no había ocurrido jamás en la historia del negocio del esquí.
Pero ahora lo que más ansían las estaciones invernales es que lleguen las nevadas, que este año se hacen de rogar. Complejos como Masella, La Molina o Baqueira Beret prevén abrir puertas el último fin de semana de noviembre o incluso antes si el clima lo permitiera. El resto de las estaciones han programado el estreno de la temporada para al primer fin de semana del puente de la Constitución.
La intención de los empresarios del esquí, en una temporada tan marcada por la contención en el gasto, es "animar al cliente con unos precios lo más ajustados posible, para que pueda seguir disfrutando de esa actividad de ocio", afirma Jordi Sabaté, consejero delegado de Boí-Taüll. Albert Solà, director de montaña de Ferrocarrils de la Generalitat (gestora de Port Ainé, Espot Esquí, La Molina, Tavascan y Núria), afirma, por su parte, que la rebaja en los precios del forfait en las estaciones del Pallars no hay que interpretarlo como una competencia desleal con los negocios privados. "Estos precios hay que contextualizarlos con la realidad de esas estaciones –salvadas del cierre por el Govern– y la necesidad de ser competitivos por el bien del territorio".
Los empresarios de la nieve han detectado un cambio de hábitos entre los esquiadores. Los de ida y vuelta –acuden por la mañana a la estación y regresan a sus casas al acabar la jornada– han aumentado. "De los dos millones de forfaits vendidos la temporada pasada, la mitad fueron comprados por estos esquiadores que no pernoctan en los alrededores de las estaciones", revela Xavier Nolla, director de la Associació Catalana d'Esports de Muntanya (ACEM). También se han reducido los ingresos en los negocios hoteleros de las pistas y se duermen menos noches en estos destinos de montaña. Con este panorama, no extraña que los empresarios de la nieve firmaran, hoy mismo, repetir los resultados del año pasado. Pero la mayoría de los responsables de estaciones no esconde que las previsiones apuntan a un descenso de entre el 5% y el 10% de aficionados.
Las estrategias para mantener clientes, captar a los que se inician o ganarlos en otros mercados resultan claves en estos tiempos de crisis. Y la nieve no escapa a las consecuencias de tanto recorte.
Los competidores del negocio de la nieve de Catalunya son Andorra y Aragón. Xavier Nolla, presidente de la ACEM y director de Masella, calcula que en el país vecino venden cada temporada un millón largo de forfaits a esquiadores catalanes. Y competir con Andorra "resulta complicado por el apoyo que esas estaciones tienen de su Gobierno y las grandes ventajas fiscales".
Aragón es otro competidor, aunque en este caso Nolla indica que la fuga de aficionados catalanes a esta comunidad vecina "es mucho menor y se concentra en la estación de Cerler", que es la más próxima a Catalunya. Otra cosa son los esquiadores de capitales españolas como Madrid o Valencia, clientes potenciales de Baqueira Beret (estación que centra su oferta en paquetes con estancia), que desde hace unas temporadas tiene en Formigal a uno de sus más directos competidores.
Desde Vallter 2000 se oyen, esta temporada, voces que piden al Govern de Catalunya más implicación en ayudas a este sector para evitar que más estaciones acaben en manos de la Generalitat, como ha pasado con las del Pallars Sobirà.
Nolla apuesta por estrategias más decididas para retener a ese esquiador catalán en las estaciones del territorio y captar, asimismo, a nuevos clientes en el resto de España, Portugal o países más lejanos. El ruso es un mercado con posibles –aunque los aviones que tenían que llegar este invierno al aeropuerto de Alguaire han fallado– y también el británico, que explota muy bien Andorra.
Albert Solà, director de montaña de Ferrocarrils de la Generalitat, apunta que la clave, en estos tiempos de pocas alegrías, "pasa por adaptar el producto a las nuevas necesidades". En esa estrategia trabaja, por ejemplo, BoíTaüll, que oferta paquetes completos, con estancia incluida. Jordi Sabaté, consejero delegado de la estación de la Alta Ribagorça, afirma que en su negocio "el cliente puede organizar la salida contactando con un único interlocutor, que concentra toda la oferta".
En Catalunya se calcula que hay alrededor de 700.000 esquiadores, según cifras manejadas por la ACEM, y el 75% de esos aficionados que optan por quedarse en el territorio catalán eligen, para practicar este deporte, las comarcas de Val d'Aran y la Cerdanya. No extraña, pues, que Baqueira Beret, Masella y la Molina sean las estaciones que copen más del 80 por ciento de la inversión total de 9 millones de euros para esta nueva temporada.
Buena parte de ese presupuesto se ha ido en mejora de los sistemas de innivación artificial. Y es que, sin los cañones, muchas estaciones no podrían asegurar la nieve durante toda la temporada y mucho menos plantearse una apertura de pistas en fechas tan tempranas. La polémica por el gasto de energía en la fabricación de la nieve siempre tiene la misma respuesta desde el sector: "Ese coste queda sobradamente compensado por los beneficios que la nieve deja en los territorios de montaña".

No hay comentarios: