sábado, 26 de marzo de 2011

DOLOMITAS, VAL GARDENA

Eran las siete y media de la mañana y, al asomarnos a la ventana, se nos presenta otra jornada de buen tiempo y sol. 
Como en días anteriores, en el bar, frente a los remontes, un capuchino y un machiato nos animan a iniciar el día de esquí.
Varios remontes nos llevan hasta el paso Gardena para descender los 800m de desnivel de la pista Dantecepies y que nos introduce en la población de Selva, en Val Gardena. Esquiamos por una calle que nos lleva al corazón de la población.
El telecabina Ciampinoi nos deja, justo,  debajo de las impresionantes rocas del Sassolungo de 3181m,  desde aquí queremos emular a los grandes campeones que, en el mes de diciembre disputaron el slalom gigante y supergigante  de la Copa del Mundo, descendiendo por la pista Saslong, por supuesto a algo menos de velocidad para que no haya comparaciones y alguien se quede en ridículo. Esta pista nos ha dejado en la población de Santa Cristina.
Un tren similar a un topo se adentra en la montaña para transportarnos a la zona de Seceda. Desde este punto, a 2518m, nos lanzamos en descenso por la bella y larga pista, de ahí su nombre, La Longia, de 10,5Km de longitud. En un principio la pista transcurre por un paisaje alpino sin vegetación  para adentrarnos en un bonito bosque de coníferas, incluida una cascada de hielo y, posteriormente, da paso a prados con casas y cuadras aisladas hasta la entrada a la población de Ortisei.
Un telecabina y un teleférico nos devuelven a la parte más alta de la pista, la cual volvemos a repetir dadas las buenas condiciones de la nieve y lo anteriormente citado. Una vez más en la parte alta, en Saceda, regresamos de nuevo hasta Santa Cristina, después de haber hecho un descenso de 1100m de desnivel.
Ascendemos nuevamente hacia Ciampinoi; repetimos la pista negra de competición y luego la roja que, entre grandes abetos, pasa por delante del precioso paraje con el Castel Gardena.
Volvemos a Selva donde hacemos un alto para comer y reponer fuerzas. Tenemos que hacer mención del trato recibido por el personal del Bar Kronestube (junto al telecabina Ciampinoi) y en especial de su simpática dueña Cornelia. 
Un par de bajadas más y regresamos hacia Corvara deshaciendo el camino que esta mañana nos ha traído a  Val Gardena.
No podíamos regresar a casa sin hacer la pista Boè y una cervecita. Luego, como cada día, balneario y cena ( hoy toca olla aranesa ).

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