viernes, 13 de agosto de 2010

BAUSEN Y EL BOSQUE DE CARLAC



¡Vaya niebla!. Es lo que, seguramente, hemos pensado todos esta mañana cuando nos hemos asomado a la ventana. Encima, al salir a la calle la temperatura era fresca. De todas formas, nada pueden hacer los elementos ante los intrépidos montañeros que esta mañana querían salir de excursión.

Hoy el grupo era menos numeroso que los días anteriores, 16 personas de todos los puntos de la geografía, del País Vasco, Castilla y León, Valencia, Levante, Canarias y Cataluña.

Dejamos los coches en Bausen, al entrar en el pueblo, con cieta dificultad debido a que están arreglando la carretera. En la plaza, el butanero ha concentrado a los habitantes para venderles las bombonas, lo hace cada semana. Ir a Bausen es dar un salto en el tiempo, es un pueblo que conserva intacta su forma de vida y sus costumbres, parece anclado en el tiempo. Pasamos por delante de la iglesia y el cementerio para salir del pueblo. Nos detenemos a ver el paisaje del Bajo Aran, Les, Bossost y Canejan con el fondo del valle del Toran.
Nos detenemos en el pequeño cementerio con una solitaria tumba con una lápida que dice "A mi amada Teresa...". Los nietos se encuentran limpiando y arreglando el entorno. A los participantes les cuento la historia de los Amantes de Bausen y continuamos camino.
El sendero va elevado, en el fondo del valle vemos como el río Garona, acompañado de la carretera, dejan de ser araneses para nacionalizarse franceses.
Nos adentramos en el bosque de hayas de Carlac, un bosque misterioso. Cada paso que damos nos provoca emociones. Con el oido, los ojos y el corazón percibimos el paisaje. Pilar, la mayor del grupo, es a la que más emoción le   produce las impresionantes hayas. Carlos, que es de a lado de Bilbao, se mete en la oquedad de una gran haya observado por su 
mujer e hija 
Pilar y Virginia. Ana me reta a fotografiamos en la misma haya, la foto nos la hace Enrique con con los comentarios y sonrisa de María Jesús y de Alberto, padres de Ana y tíos de Enrique.
Después de atravesar el saltarin río de Carlac y de reponer fuerzas, continuamos el sendero, ahora, por una fuerte subida. Pilar, hija de la anterior  Pilar, al llegar a la parte superior, comenta que ya tiene suficiente repechón. Volvemos a atravesar el río Carlac y nos sorprendemos ante el tamaño majestuoso de un tilo. Martina y Marcos, los benjamines de la excursión, en ocasiones se adelantan al grupo saltando y jugando observados por Tati y Marcos, sus padres, y el resto del grupo, Carlos y Federico no me pierden el paso en ningún momento. Continuamos hasta salir del bosque y la niebla que no nos permite ver las vistas que suponemos preciosas del Macizo de las Maladetas con el Aneto.



Al llegar al pueblo, aprovechando la carpa que están montando para la fiesta Mayor y las mesas y sillas, damos cuenta de la pitanza con gran hambre y contento.

1 comentario:

Vircanwin dijo...

Menuda aventura la de hoy....

El paisaje es muy bonito,y aunque no es el día que mejor tiempo hemos tenido,se ha podido disfrutar el paisaje.

Pero algunos estamos muertos!!