martes, 20 de julio de 2010

VALLE RÍO SALENQUES - Parque Natural Posets-Maladeta

En el punto de encuentro espero la llegada de los componentes para la excursión. Menos Sagrario y Javier, que llevan varios días viniendo conmigo, el resto de los participantes son asiduos a las excursiones en estos últimos años, se presentan Alejandro -mi secretario- y su hermano Andreu -la gacela de los Pirineos-, sus padres Merçe y Luís, Carme y Ramón, Josefina y Juan Antonio, Sandra y Josep. Dado que casi todos conocen el Parque Nacional de Aiguestores, decidimos hacer la excursión al Valle de Salenques, dentro del Parque Natural de Maladeta-Posets.
Atravesamos el túnel y descendemos, siguiendo el cauce del río Noguera Ribagorzana, por el valle de Barrabés hasta el embalse donde desemboca el río Saleques. En el aparcamiento la cáfila inicia la marcha.
El río Salenques desemboca en el río Noguera Ribagorzana y pertenece al pueblo de Aneto, dentro del valle de Barrabés. Desde su desembocadura vamos remontando el río, siguiendo el GR-11, adentrándonos en un bello y espeso bosque de hayas. De vez en cuando, dejamos el sendero para adentrarnos en el cauce del río y disfrutar de los saltos que éste va haciendo entre rocas y troncos. Es impresionante la cantidad de agua que baja. Vemos restos de antiguas avalanchas, atravesamos canchales.
Javier nos va enseñando y describiendo muchos insectos, sabe un montón.
Llegamos a la confluencia de las aguas procedentes del barranco de Angliós y el Salenques. Dejamos el GR-11, pasamos el puente y tomamos el PR para seguir las aguas que nacen el el glaciar de Salenques, bajo el pico de Margalida (3244m). LLegamos a un punto en el que el agua baja encañonada realizando una serie de saltos a cual más bonito. Una vez hemos disfrutado de los saltos y realizadas las fotos, nos acercamos a un punto desde donde vemos el valle y cimas de Besiberri, todavía con nieve. También vemos unas amenazantes nubes negras por lo que decido que la comida la hagamos lo más cerca posible del coche.
Deshacemos camino hasta el puente que hace un rato hemos atravesado, continuamos el descenso aguas abajo, en algún punto por granitos pulidos, siguiendo el PR, disfrutando del bosque de hayas. A la media hora, oimos unos truenos que, aun siendo lejanos, nos hacen desistir de pararnos a comer. No pasa mucho tiempo y nos empiezan a caer unas gotas que enseguida se convierten en una lluvia repentina, abundante e impetuosa dejándonos completamente empapados. Josep comenta a las chicas que parecía que estaban en un concurso de camisetas mojadas. Si la lluvia hubiese tardado en caer diez minutos más, no nos hubiese pillado. Pero bueno, una cosa más para contar de la bonita excursión.
En el aparcamiento nos despedimos y quedamos para mañana.

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