domingo, 18 de julio de 2010

VAL DE MOLIÈRES




Una mañana esplendida para acercarnos al Val de Molières. Un valle fuera de los límites geográficos del Valle, en el otro lado del Túnel de Vielha, en la boca Sur. De todas formas, éste valle pertenece al término municipal de Vielha, por lo tanto al Valle de Aran. Después de aparcar en la boca Sur del viejo túnel de Vielha, hemos saludado a las nuevas personas que hoy se han incorporado a la excursión, además de los componentes que estuvieron en la de ayer, en total el grupo es de dieciocho componentes. No podemos dejar de recordar a Alejandro -mi secretario- y su hermano Andreu -la gacela de los Pirineos- que junto a sus padres han vuelto después de 2 años. Dos jóvenes más nos han acompañado, Clara y Marc de 10 y 12 años.
Antes de iniciar el recorrido hemos conocido el aislamiento que tenía el valle antes de la construcción del túnel, su historia y lo que represento su apertura haya por los años 50.
A lo largo del camino hemos ido conociendo plantas y flores con sus propiedades, en algunos casos terapéuticas, en otros tóxicas. Un vergel en medio de las montañas.
Hemos llegado al bosque de hayas y en su interior descubrimos la cascada que bajaba con una cantidad de agua que no había visto en muchos años. Después de disfrutar de la belleza de la cascada y del frescor que nos proporcionaba continuamos camino remontándola por el lateral hasta alcanzar la parte superior. Continuamos camino remontando el curso del río hasta que alcanzamos un canchal en donde nos paramos para intentar ver marmotas (1). Las hemos visto, aunque con dificultad por la presencia de algunas personas que iban gritando y, por lo tanto, asustándolas.

El regreso lo realizamos por otro camino, que nos permite ver una esplendida vista de todo el Val de Molières, hasta la entrada del viejo túnel.
Al acabar la excursión y, como viene siendo habitual, nos despedimos de los que me han ido acompañando durante la semana, en especial de Mª Angels y Goyo, esperando y desando volverlos a ver.

(1)La Marmota alpina (Marmota marmota) es el roedor más grande de Europa y una de las dos especies de marmotas que se encuentran en este continente. Está emparentada con las ardillas, pero su aspecto y costumbres varía enormemente de las de éstas. En los Pirineos (donde fue reintroducida en 1948 y 1960), a partir de los 1700 metros de altitud.
La marmota mide entre 50 y 58 centímetros de largo, a los que hay que añadir entre 13 y 16 centímetros de cola, bastante corta en comparación con otros roedores. El peso máximo registrado es de 8 kilos. La cabeza y cuerpo son gruesos, con patas cortas y orejas pequeñas como adaptación al frío del hábitat en que viven. El pelaje es pardo grisáceo en el dorso, con el vientre amarillento y el extremo de la cola de color negro.
Es de hábitos diurnos y pasa la mayor parte del día buscando comida o sentada en su característica posición. Se relaciona con facilidad con otros animales de su especie, estén emparentados entre sí o no, hasta el punto de formar colonias de centenares de ejemplares que tienen sus madrigueras en la misma zona. Estas madrigueras acogen a varios individuos, y pueden llegar a tener varios metros de profundidad. Así, las marmotas quedan aisladas por completo del frío que se apodera de la superficie durante el invierno, que pasan en estado de hibernación. La temperatura corporal se reduce entonces a entre 4'6 y 7'6 grados, la respiración a dos o tres veces por minuto y las pulsaciones a diez por minuto. Con el fin de acumular reservas para el invierno, las marmotas devoran grandes cantidades de hierbas (raíces incluidas) y desarrollan una gruesa capa de grasa subcutánea durante el otoño.

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