sábado, 24 de julio de 2010

PARQUE NATURAL MALADETA-POSETS


Bueno, bueno, bueno... ¡que sorpresa con el tiempo!. Os cuento.
El día nos ofrecía una niebla por encima de los 1300m, por lo que la posibilidad de hacer algo era mu limitada. Como habíamos acordado, a la hora prevista, nos encontramos con Carme y Remón, Sandra y Josep, Andreu, Alejandro, Merche y Luís, Tere y Luís, Mari y Fermín, Fermina y Floren, Josefina y Juan Antonio y los benjamines del grupo, Carla y Hector, de 4 y 6 años, con sus papis. Acuden a despedirse Sagrario y Javier que se van del Valle, no sin antes recibir el Diploma de Excursionistas Expertos. Hasta pronto y que sigáis disfrutando de las vacaciones.
Decidimos pasar el Túnel para ver que nos ofrecía el tiempo en ese lado. Efectivamente, las nubes, en la boca Sur, estaban rotas, con una "fenetre ouverte". Nos trasladamos hasta el pueblo de Aneto, en la comarca de la Ribagorza (Huesca), a 20 Km. de Vielha. Desde el pueblo una carretera supera los 900 m de desnivel en poco más de 10 Km, el sol empezaba a calentar , pero llegamos a un punto en que nos metemos en la niebla, había momentos que no se veía a más de 10 metros, hasta que, al final del recorrido, atravesamos un lóbrego túnel de poco más de 1 Km y al salir del túnel se nos descubre un cielo totalmente azul, un día precioso. Aparcamos junto a la impresionante y curvilínea presa del Estany de Llauset (2150), aprovechada para la explotación hidroeléctrica. Con el lago a nuestros pies tenemos una impresionante vista de la Tuca de Ballibierna (3056m).
Después de ponernos las botas y cargarnos las mochilas comenzamos a caminar, atravesamos un corto túnel y seguimos un marcado sendero que discurre paralelo al embalse a media ladera, atravesamos varios canchales y torrenteras. Superado un pequeño espolón rocoso, donde se quedan los benjamines y sus padres, el camino va descendiendo hasta un caudaloso arroyo que tenemos que atravesar por los restos del puente que, presumiblemente, una avalancha de nieve debió arrastrar el pasado invierno.  
En este punto el sendero se inclina hacia arriba sin compasión, en especial a Fermín.  A Fermina le falta coger ritmo en la respiración pero no se retrasa. Nos detenemos a mitad de la subida para reagruparnos y hacernos una foto de equipo. Merche, con los colores de los mofletes, parece Heidi igual que su hijo Alejandro. El final de la subida está marcado por un gran hito de piedras. Unas marmotas, cerca de la cabaña de Botornás, vigilan que nos nos salgamos de la ruta, los fotógrafos no paran de disparar sus cámaras. Pasamos de largo la cabaña y tenemos a la vista el estany Botornás y la piramidal Tuca de Ballibierna. El estany desagua en un agujero donde desaparecen las aguas, lo bordeamos por canchales y nos hacemos unas fotos en un nevero. Varios miembros del grupo se quedan en la cola del lago a disfrutar del bello lugar, descansar y remojar los pies, eso si, a las ordenes del más joven del grupo, Andreu. Carme y Ramón disfrutan del lugar con mucho entusiasmo. El resto continuamos camino en ligera ascensión, hay que atravesar varias veces el riachuelo que viene del estany Cap de Llauset y caminar por grandes rocas. Llegamos a una cascada por la que baja abundante agua, disfrutamos de su entorno, no hacemos fotos e iniciamos el regreso.
Llegamos, de nuevo al lago de Botornás, nos reunimos con el resto de integrantes del grupo y cada uno da cuenta de sus viandas.
El descenso es rápido y son varias las marmotas que se dejan ver y nos observan, creo, que con curiosidad. Al llegar a la cola del estay de Llauset tenemos que volver a pasar el riachuelo aprovechando los restos del puente. Son varios que meten los pies en el agua, esta vez calzados.
Nos despedimos de la familia compuesta por Andreu, Alejandro, Merche y Luís que han recibido el Diploma de Excursionistas Expertos. Os espero pronto por aquí.
El día fenomenal, el grupo excelente.

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