domingo, 4 de julio de 2010

PARQUE NATURAL MALADETA-POSETS

Bueno, bueno, bueno... ¡que bonita excursión la de ayer!. Os cuento.
El día nos ofrecía un sol brillante desde un cielo limpio de nubes, por la mañana. Como habíamos acordado, a la hora prevista, nos encontramos con Rosa y Jorge, Nuria y Pera, Marina, Diego, Manu, Mª Ángeles, Cristina, Pepe y Begoña. Nos trasladamos hasta el pueblo de Aneto, en la comarca de la Ribagorza (Huesca), a 20 Km. de Vielha. Desde el pueblo una carretera supera los 900 m de desnivel en poco más de 10 Km, hasta que, al final del recorrido, atravesamos un lóbrego túnel de poco más de 1 Km, aparcamos junto a la impresionante y curvilínea presa del Estany de Llauset (2150), aprovechado para la explotación hidroeléctrica. Con el lago a nuestros pies tenemos una impresionante vista de la Tuca de Ballibierna (3056m).
Después de ponernos las botas y cargarnos las mochilas comenzamos a caminar, atravesamos un corto túnel y seguimos un marcado sendero que discurre paralelo al embalse a media ladera, atravesamos varios canchales y torrenteras. Superado un pequeño espolón rocoso el camino va descendiendo hasta un caudaloso arroyo que tenemos que atravesar por los restos del puente que, presumiblemente, una avalancha de nieve debió arrastrar el pasado invierno. Cristina dejó parte de los pantalones en un hierro del arruinado puente sin llegar a mostrar nada. 
En este punto el sendero se inclina hacia arriba sin compasión, en especial a Mª Ángeles. Pepe, con sus 69 años, siempre detrás mío al igual que Pera. A Nuria le falta coger ritmo en la respiración pero no se retrasa. Nos detenemos a mitad de la subida para reagruparnos y hacernos una foto de equipo. Marina, con los colores de los mofletes. parece Heidi. El final de la subida está marcado por un gran hito de piedras. Unas marmotas, cerca de la cabaña de Botornás, vigilan que nos nos salgamos de la ruta. Pasamos de largo la cabaña y tenemos a la vista el estany Botornás y la piramidal Tuca de Ballibierna. El estany desagua en un agujero donde desaparecen las aguas, lo bordeamos por canchales y nos hacemos unas fotos en un nevero. Varios miembros del grupo se dan cuenta que no llevan comida. Continuamos camino, cada vez con más dificultad debido a que hay que atravesar varios neveros de grandes dimensiones. Al pasar al otro lado del riachuelo que viene del estany Cap de Llauset la nieve se hunde bajo nuestros pies por lo que decido que debemos dar la vuelta.
De regreso paramos a comer junto a la cabaña de Botornás y las viandas son repartidas entre los miembros que no las han traído.
Otro día más las amenazadoras nubes que han ido apareciendo a lo largo de la mañana hacen que espabilemos e iniciemos el regreso. Descendemos rápidamente y, poco antes de llegar a la cola del estay de Llauset, la lluvia nos obliga a ponernos las capelinas.
Diego, el benjamín de la excursión, empieza notar el cansancio, de todas formas, sobre todo en las subidas, había que decirle que nos esperara. Hay que felicitarle, el martes cumplió 10 años.

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