jueves, 8 de julio de 2010

MINAS VICTÒRIA

El día se ha presentado perfecto en cuanto a sol y con mucho calor ya a primera hora de la mañana.
En el punto de encuentro hoy nada más que Anna y los Jaume. 
La carretera que accede a Vilamós es sinuosa pero con vistas muy bonitas. A medida que ascendemos se nos presentan panorámicas sorprendentes de las altas cumbres del macizo de la Maladeta con el Aneto (3404m).
Nos hemos parado en el mirador para descubrir esas vistas y la del valle de la Artiga de Lin. Los tres componentes ya lo han visitado, en cualquier caso les he explicado el fenómeno geológico de los Guelhs deth Jòeu, su procedencia y como se descubrió, la ruta por la Artiga y por el Bosque del Baricauba.
Después de pasar Vilamòs y Arres de Sus, tomamos la pista, en un principio asfaltada, hasta llegar a la bassa de Arres donde, nos colocamos las botas, nos colocamos las botas y empezamos la caminata que nos lleva hasta las Minas Victòria.
Nos adentramos en el bosque de abetos . Las abetosas son las grandes dominantes del piso montano húmedo del Valle de Aran. La sensación en el interior de un bosque de abetos es de penumbra, de frescor, de silencio. Los árboles de porte alto y esbelto, crecen uno al lado de otro, formando una barrera para la luz del sol. Este ecosistema es el paraíso del urogallo, del búho pirenaico, del pico negro,...
Llegamos a las minas y, dado que se encuentran cerradas para las visitas, decidimos continuar camino. Antes de continuar camino conocemos que la Val d´Aran ha sido históricamente una zona de extracción de minerales. A comienzos del siglo XX se inicia la explotación del mineral de zinc en la zona de Arres y de Bossòst.
En el año 1912, la Mina Victoria ya estaba en plena explotación, extrayéndose alrededor de ochenta toneladas de mineral bruto por día, y se puso en funcionamiento un lavadero de minerales en Bossòst. En la mina trabajaban entre 100 y 150 personas, repartidas entre el interior y el exterior de las galerías.
Al estallar la Guerra Civil (1936-1939), se suspendieron los trabajos. En 1949 se reinició la explotación, prologándose hasta 1953, cuando la bajada del precio del zinc y la falta de mano de obra provocaron el cierre definitivo de las minas.
Continuamos por un camino muy bonito, siempre en constante ascensión, llegamos a la "bassa" donde tenemos los coches.
Anna y los Jaume se quedan un rato más disfrutando de la buena temperatura, en esos momentos, en Vilamòs, a 1230m/alt., el termómetro marcaba 34ºC.

No hay comentarios: