viernes, 30 de julio de 2010

LUCHON - SUPERBAGNERES - RUTA DE LAS CASCADAS

Mientras nos vamos juntando los participantes, miramos al cielo a ver si se abre algún claro, una "fenetre", como dicen en Francia

Con buenos ánimos nos desplazamos, por la bella carretera del puerto del Portillón y a la vez triste al ver los grandes abetos y hayas tirados o arrancados por el viento del mes de marzo. Mientras descendíamos el puerto veía que se estaban abriendo grandes claros en el cielo.
Nada más llegar, reuno al numeroso grupo de hoy para comentarles que, de momento, no subimos al telecabina por la nubosidad que hay, que haremos la visita a la población.  De todas formas, nos dirigimos al telecabina, alguna con cierto temor, no sabemos si al remonte o al vértigo y en las taquillas nos confirman que en la parte superior no hay nada de visibilidad.
Nos vamos a los jardines del casino. Nos recibe la diosa de la Fortuna, un desnudo en bronce de una bella mujer. Mercedes y Josep se acercan con decimos de lotería a frotarlos por las posaderas de la diosa. ¡Que reparta suerte! y acordaros de mi.
Después de pasear por los jardines, tanto del casino como del balneario, de ver y conocer los árboles, la historia de Luchon, hay un tiempo libre para pasear por la animada avenida llena de comercios y gente. Cito al grupo para dentro de media hora en la base del telecabina, ahora el cielo está prácticamente despejado. A la hora acordada nos volvemos a encontrar, el cielo se encuentra despejado menos en Superbagneres que tiene colocada una "txapela"de nube. Nada, descartado definitivamente el subir, nos quedamos sin ver las vistas de unas cuantas montañas que superan los 3000m, entre ellas el Aneto, Maladetas, Cabriulles, Maupas, etc., todavía con mucha nieve, y el valle de la Pique. Realmente hubiese sido una bella visión.
Nos desplazamos hasta el Vallée du Lys para realizar la ruta de las cascadas. Una vez en el valle, los castellonenses nos dejan para irse a ver las Cascadas del Infierno y seguir haciendo turismo por su cuenta.
Los componentes del grupo son: Asunció; Gloria y Josep; Rosario y Manolo; Ana y Jaime; Jannete y Felipe.  Para empezar, tenemos que superar 300m de desnivel por bosque de hayas.  A alguna se le atraganta la subida, pero bueno, una vez superada nos detenemos un momento a recuperar fuerzas. En la subida, nuestros pies se hunden en una tupida alfombra húmeda de hojas muertas, las primeras cascadas, las llamadas del Corazón, el chapoteo del agua del arroyo, el canto de los pájaros, contribuyen a crear un ambiente sobrecogedor.
Al atravesar una gran pradera Jaime toma la cabecera del grupo y empieza a subir: Como me quedo abajo les llamo para decirles que, cuando lleguen, que manden una postal o que me sigan a mi. Alucinante, me hacen caso y vuelven. Nos adentramos en un bosque mixto de abetos y hayas tras atravesar un puente sobre una cascada y un pequeño cañón. Disfrutamos del sendero que nos conduce hasta el "Pozo del Infierno", una cascada que debe tener más de 60 metros de caída en el interior del bosque. La admiramos desde un mirador que hay a media altura, luego subimos a la parte superior para verla caer desde la altura y, a la vez, contemplar la vista sobre el valle de Lys y la pequeña y bonita cascada que hay un poco más arriba. Un buen sitio para sacar las viandas que llevamos y disfrutarlas. Ana, hoy, se ha moderado con el bocadillo.
El descenso hasta el fondo del valle es muy bonito, pasamos por cascadas más pequeñas y rincones preciosos hasta atravesar un bosque de avellanos. En este bosque, los intrépidos componentes de la expedición atraviesan un río para ver una cascada que oían pero que no existe... Continuamos descenso hasta llegar a las Cascadas del Infierno y cerrar el recorrido en el  aparcamiento.
Tres horas de cansancio y deleite, sobre todo cuando una parte del grupo piensan en tomar una "merecida".

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