jueves, 8 de julio de 2010

VAL DE MOLIÈRES

Los componentes del grupo de hoy son los mismos del día de ayer. Dado que Oscar y María ya conocían la excursión que tocaba hoy, hemos optado por el valle de Molières.

Después de aparcar en la boca Sur del viejo túnel de Vielha, nos hemos hecho la foto para el recuerdo.
No podemos dejar de comentar la chulada de botas nuevas que llevaban Anna  y Jaume.
Después de colocarnos abundante crema protectora para el sol -algunos se quemaron ayer-hemos iniciado la marcha, luego, más adelante nos hemos parado para conocer la historia del Túnel, descubrir la flora del Valle de Molières, es como un vergel en medio de la montaña, el salto en forma de cascada que realiza el joven río Nogera Ribagorzana, las montañas de más de tres mil metros que nos rodeaban y, por supuesto, las marmotas(1).
La vuelta la hemos realizado por una antigua pista forestal. A María le dolían los tobillos. Al acabar la excursión, nos despedimos de María y Oscar que me han acompañando durante varios días, así como el verano pasado.

(1)La Marmota alpina (Marmota marmota) es el roedor más grande de Europa y una de las dos especies de marmotas que se encuentran en este continente. Está emparentada con las ardillas, pero su aspecto y costumbres varía enormemente de las de éstas. En los Pirineos (donde fue reintroducida en 1948 y 1960), a partir de los 1700 metros de altitud.
La marmota mide entre 50 y 58 centímetros de largo, a los que hay que añadir entre 13 y 16 centímetros de cola, bastante corta en comparación con otros roedores. El peso máximo registrado es de 8 kilos. La cabeza y cuerpo son gruesos, con patas cortas y orejas pequeñas como adaptación al frío del hábitat en que viven. El pelaje es pardo grisáceo en el dorso, con el vientre amarillento y el extremo de la cola de color negro.
Es de hábitos diurnos y pasa la mayor parte del día buscando comida o sentada en su característica posición. Se relaciona con facilidad con otros animales de su especie, estén emparentados entre sí o no, hasta el punto de formar colonias de centenares de ejemplares que tienen sus madrigueras en la misma zona. Estas madrigueras acogen a varios individuos, y pueden llegar a tener varios metros de profundidad. Así, las marmotas quedan aisladas por completo del frío que se apodera de la superficie durante el invierno, que pasan en estado de hibernación. La temperatura corporal se reduce entonces a entre 4'6 y 7'6 grados, la respiración a dos o tres veces por minuto y las pulsaciones a diez por minuto. Con el fin de acumular reservas para el invierno, las marmotas devoran grandes cantidades de hierbas (raíces incluidas) y desarrollan una gruesa capa de grasa subcutánea durante el otoño.

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