miércoles, 28 de julio de 2010

ESTANY DE SANT MAURICI - PARC NACIONAL

Vaya, vaya, que día más bonito, ni una sola nube en el luminoso cielo azul. Como el cielo era la cara  de los participantes, luminosa, además, hoy, muy numerosos,  21 componentes. Marc con 8 años es el benjamín; Ramón, su abuelo, el mayor y veterano de las excursiones, son trece temporadas que asiste a las salidas que realizo.
Después de atravesar el Pto. de la Bonaigua, llegamos a la población de Espot. Aparcamos los coches, nos ponemos las botas y cogemos la mochila. Hacemos la aproximación al Estany de Sant Maurici en varios taxis.
Para muchos, la sorpresa es que el taxis nos deje en el mismo "Estany". Después de explicarles escuetamente las normas de comportamiento, conocer la historia del Parque, su flora, la fauna y geología,  empezamos la marcha bordeando el "estany". En un punto determinado paramos para conocer y diferenciar los abetos de los pinos, ver abedules y servales. En el cruce que sigue bordeando el lago y hacia la cascada, paramos para hacernos la foto con el emblema del Parque, Els Encantats, y contarles la leyenda "Un año, el día del aplec de Sant Maurici, todos los vecinos del pueblo subieron a la ermita para asistir a la misa solemne que se hace en honor al Santo. Cuanda empezó la misa, de repente, se acercaron dos cazadores forasteros, que se burlaron de la devoción de los vecinos y decidieron irse a cazar un ejemplar de isard (cabra montesa) acompañados de su perro. Empezaron a subir montaña arriba hasta que vieron un isard grande y reluciente que sacaba su cabeza al cuello que separa los dos picos. Al llegar al sitio, el isard desapareció misteriosamente y en ese mismo momento, cayó un rayo que fulminó a los dos cazadores y el perro convirtiéndolos en piedra.



Hoy, si se sube a la cumbre o desde el camino para acceder a Amitges se pueden ver claramente las figuras de lo dos cazadores y del perro".
Continuamos, ahora en dirección a la cascada. El camino va ganando altura, la pendiente es suave. El ánimo de los miembros y miembras -según la ministra- es alto, Josep, "el Coronel Tapioca" va el último influyendo y dando energía a todos. En pocos minutos nos encontramos con la maravillosa cascada en medio del camino, agua que viene del estany de Ratera. Nos paramos a contemplarla y para hacernos las fotos hay que hacer cola, coger el turno. Es el momento en que alguno aprovecha para recuperar energía. Retomamos la marcha, el camino empieza a subir con más ganas, por una zona escalonada natural. Lluís se coloca en la base de la cascada para tomar alguna fotos y que se las tomen, ya que la vista no tiene precio.
Llegamos al puente, en el desagüe del estany de Ratera. El camino, ahora, es la pista que lleva al estany d'Amitges. Vamos admirando el lago mientras lo bordeamos. Montse y los castellonenses se colocan en una roca, en el borde del agua para hacerse la foto, alguien les salpica tirando piedras al agua. Un pato en el lago llama la atención de gran parte del grupo.
Dejamos la pista forestal y tomamos el sendero que, en pocos minutos, nos lleva hasta el mirador. Mercedes y, luego, el resto del grupo no pueden dejar de exclamar ante la bella panorámica que se nos ofrece desde dicho mirador. Es tiempo de descansar y relajarse con el hermoso paisaje que tenemos ante nuestros ojos.
Continuamos. El camino es muy aéreo e impresionante; no ofrece ninguna dificultad insalvable pero en determinados puntos requiere cierta atención, franqueando los contrafuertes del Pic de Portarró. 
Nos encontramos con el sendero que viene del Portarró d'Espot y que desciende rapidamente por dentro de bosque de abeto. En un pequeño claro del bosque paramos para comer. Es impresionante el bocadillo que "se mete" Ana entre pecho y espalda, se parece a la trompa que tocan en los Alpes, en cambio, los que se hacen Montse y Carme parecen dos pequeñas armónicas. Después de dar cuenta de la pitanza con gran hambre y contento seguimos el descenso. De repente... un regalo, una subida con el calor que hace la superamos con bastantes jadeos. No tardamos en llegar a la presa y a la parada de los taxis; hacemos grupitos de ocho -las plazas que tienen los vehículos- y en animada y divertida conversación regresamos hasta Espot, donde recuperamos nuestros coches. Unos regresamos a Vielha, otros se acercan hasta Sort a comprar lotería y otros siguen haciendo visitas.

  

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