martes, 20 de julio de 2010

BANHS DE TREDOS a PONT DERA MONTANHETA




Lunes, día luminoso y ardiente. El punto de encuentro era como de amigos, casi todos conocidos de temporadas anteriores. Las más veteranas son Rosa y Cruz, que llevan viniendo trece temporadas.  Destacaremos la participación de José A., Mari y Ruben,  Juaquina y Vanesa que, de los trece participantes de hoy, eran los nuevos.

El recorrido en coche por el Valle de Aiguamox es entre prados llenos de flores. La verdad es que estaban preciosos. Hemos hablado y comentado la historia de los Banhs de Tredos, de donde parte el sendero. A lo largo del camino, como en semanas anteriores, hemos ido conociendo plantas y flores y, en algunos casos, sus propiedades medicinales. Hemos visto y departido, principalmente, de la
Digitalis Purpurea y del  Árnica Montana (El aceite de árnica ha sido utilizado desde hace siglos por los nativos de los Pirineos y otras regiones montañosas, para aliviar el dolor producido por los golpes o las caídas.)



Luís contempla a Merçe como disfruta sentada en un tocón luego, la que se sienta, es Vanesa que espera que alguien o algo le sobara, pero no, en este caso un tocón es la parte del tronco de un árbol que queda unida a la raíz cuando lo cortan por el pie.

Nos adentramos en el bosque mixto de abetos y pinos negros remontando el río Aiguamòg. La parada en la cascada es obligaba para deleitarnos de la caída del agua y, como no, hacer las fotos pertinentes. Continuamos camino arriba, siempre por el bosque, ahora algo alejados del río, entre rododendros, hasta llegar a las Aigues Tortes ofreciendonos una vista bonita y, a la vez, idílica de las aguas, el prado, el bosque. Nos quedamos un rato contemplándola y haciendo las fotos. Los de Barcelona comentan el "que macu" y Cruz dice "que de puta madre".

En breve llegamos a lo alto de una roca convertida en mirador, "guardader" en aranés, desde donde vemos como las aguas se tuercen dándole el nombre, a esta zona, de Aigues Tortes.Seguimos camino sorteando zonas embarradas, unas veces por pasarelas de madera, otras haciendo equilibrios para no mojarnos ni manchar el calzado de barro, hasta llegar al Pònt dera Montanheta y regresar por la pista. Aprovechando la amplitud de la pista se forman grupitos marchando en animada plática, conociéndose y haciendo nuevas amistades.

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