viernes, 16 de enero de 2009

CURSILLO DE SAMANA



El lunes, como todos sabemos, es el primer día de la semana, el primer día de cursillo. A las 10 h los cursillistas se van concentrando en los puntos de encuentro, uno para debutantes, otro para los iniciados. Los debutantes, con cara de asustados, esperan las ordenes de los profesores. Los iniciados también, aunque hay muchos que repiten año tras año y van saludando a los profesores que han tenido anteriormente. "Espero que ese no me toque, que duro es, madre" "Ese, el guapo, que bien me demostraba los ejercicios, como me colocaba la cadera en su sitio...", son algunos de los pensamientos del cursillista antes de la distribución.
Una vez hecha la distribución de los grupos, me llevo el nivel más alto. Sus integrantes son: Nuria, Reyes, Ángel, Fernando, Pablo, Antonio, Javier y Jesús, ocho intrépidos esquiadores.
Durante la semana hemos trabajado la habilidad que nos permita mantener una posición equilibrada, cómoda y efectiva sobre los esquíes. Practicamos ejercicios para desarrollar la habilidad con la parte inferior. Otros ejercicios para mantener una posición más bien estática, pero adelantada respecto al centro de gravedad. Movilidad, agilidad y equilibrio. Bajadas en pistas azules, rojas y negras. Cambios de ritmo con giros largos y conducidos o cortos y cortados.
Las condiciones meteorológicas han sido inmejorables, así como la calidad de la nieve, lo que nos ha permitido realizar muchos fuera pista dentro del área de la estación, incluso entre pinos.
Me gustaría poder expresar, en la mayoría de las ocasiones, la cara de satisfacción que ofrecían los alumnos, algunos era su primera experiencia en este tipo de pistas, al descubrir que podían bajar por este tipo de nieve sin tenerle miedo.
Gracias a los ocho por haberme hecho disfrutar de mi profesión aprendiendo y disfrutando. Gracias por haber compartido la amistad estos días. Javier, mejórate de la lesión.

miércoles, 14 de enero de 2009

BAJADA A BAGERGUE DESDE BLANHIBAR

Era un poco más de las tres de la tarde cuando Marie, compañera y amiga de la escuela, me propone bajar esquiando hasta Bagergue.
Para situarnos, Bagergue es un pequeño pueblo del Naut Aran, justo al final del valle del Unhola. El desvío, por carretera, hacia el pueblo se encuentra en Salardú.
Vuelvo a la propuesta. Me lo pienso un poco, no demasiado y... ahí que nos vamos. En el último momento se apunta a venir con nosotros Martí, otro compañero.
Nos dirigimos al telesilla del Blanhibar y, una vez arriba, tomamos la decisión de hacernos las Palas del Tuc de Pedescals. Nos encontramos una nieve polvo buena, algo ventada, pero la disfrutamos un montón.
Volvemos a tomar el mismo telesilla, al llegar arriba nos dirigimos hacia la cara que da al valle del Unhola, con Bagergue al fondo. Las vistas, como todas las de la estación, son realmente maravillosas, sobre todo, a estas horas de la tarde, una delicia. Nieve polvo miraras por donde miraras.
Nos asomamos y decidimos por donde descender. Ante nosotros más de 800 metros de desnivel con una excelente nieve polvo. Para que contar lo que disfrutamos de la bajada, la emoción del descenso, las preciosas vistas con una luz realmente impresionante y de la soledad. Poco antes de llegar al fondo del valle, nos adentramos en un pequeño bosque de pinos y la gozamos pasando y girando entre ellos. Ya, al fondo del valle, esquiamos entre abedules y, por prados, llegamos a Baguergue.
Hemos realizado un descenso del que hemos disfrutado profundamente mientras practicamos un deporte compartido con personas con una misma pasión.
Más fotos en el álbum.

martes, 13 de enero de 2009

SEMANA DEL 6 AL 11 DE ENERO





El refrán dice: "En las mañanas de enero, ni se dan los buenos días ni se quitan los sombreros". Menuda semanita tuvieron mis alumnos Jon, Sera, Laia, Ander y un grupo de chavales del colegio Elisabeth de Saluo, ¡llegamos a los -20ºC!. A la ilusión de aprender y de esquiar no hay elemento que se resista.
Jon tuvo que recuperar memoria de esquí después de algunos años sin hacerlo. Sera se recicló después de haber practicado durante varios años un "esquí de supervivencia" con amigos y haber sido autodidacta. Laia, una niña que apenas hacía cuña por la pista de debutantes, en tres días, llego a recorrer gran parte de la estación con mucha soltura. Ander, un adolescente con unos días de esquí la temporada pasada y, lo mismo que Sera, hacía un "esquí de supervivencia", ahora esquía con una muy buena conducción, eso sí, con mucha prudencia, lo mismo que Laia.
El grupo del colegio Elisabeth lo que más les apetecía era saltar y correr, pero también practicaron y perfeccionaron su técnica.