miércoles, 24 de diciembre de 2008

RAQUETAS DE NIEVE


La mañana era resplandeciente, maravillosa para hacer un paseo con Raquetas de Nieve.
Eran las 10 h.  y en el punto de encuentro me esperaban Rocío y Mª Luisa preparadas con sus raquetas recién alquiladas para el paseo de unas tres horas. Después de las presentaciones nos dirigimos hacia el puente sobre el Noguera, junto al telesilla del Pla, donde les explico las partes de las raquetas y su funcionamiento.
Iniciamos la marcha, nos introducimos en la brillante nieve virgen, dirección de la cabaña de los "Gabachos", disfrutamos de las vistas del Pla de Beret y, al fondo, las montañas (Montarto, Bissiberri, La Salana...), por el oto lado caminamos bajo la vigilancia del Pico de Parros y Tuc deth Miei.
El día es un regalo de belleza paisajística, silencio y la buena compañía de Mª Luisa y Rocío. De vez en cuando el silencio se ve interrumpido por ladridos de perros que tiran de trineos y el espantoso ruido de las motos de nieve.
Nos introducimos en el bosque de pinos del Dossau, atravesamos un riachuelo y descendemos hasta el fondo del valle, al cauce  del río Noguera Pallaresa. Lo remontamos y descubrimos pozas heladas, arboles cargados de nieve y rincones maravillosos.
Llegamos nuevamente al Pla de Beret después de haber disfrutado de un fascinante paseo.
Día de Navidad
El día se presenta como el de ayer, con el cielo completamente de azul, ni una nube, precioso. 
A la excursión, aparte de MªLuisa y Rocio, se incorporan Toni y Amparo, también Alvaro. Nos dirigimos al otro lado del túnel, a la boca Sur. Después de prepararnos y colocarnos las raquetas de nieve, iniciamos la marcha por el camino que conduce al Pto. de Vielha. La nieve está transformada, dura y con muchas huellas de anteriores caminantes. El Noguera Ribagorzana serpentea por el fondo del valle de Molières, el Tuc de Molières lo preside.
Abandonamos el camino en el momento en se empieza a encaramar hacia el Puerto, nosotros continuamos por el que se aventura en el bosque de hayas, aquí la nieve tiene más espesor y una calidad polvo excelente. Los componentes de la excursión me empiezan a alegrar los oídos con sus comentarios. La verdad, a mí me resulta difícil expresar la belleza del paisaje. Entre las hayas desnudas de hojas podemos ver el Tuc de Salenques. Alguno y alguna, en más de una ocasión, acabamos caídos encima de la nieve, unas veces por meternos en agujeros, otras por no hacer buen uso de las raquetas.
Abandonamos el camino para caminar entre los árboles, atravesamos riachuelos, apartamos ramas y sorteamos piedras, de repente, ante nosotros, la cascada que, aunque con poca agua, se precipita desde unos treinta metros de altura, los bordes helados y la nieve encima de las piedras del río hace que todo nuestro entorno  sea grandioso. 
Remontamos a cascada hasta su parte superior para poder observar las vistas que nos ofrece del valle de Conangles y Molires, el Tuc del Pòrt y Contessa. Descendemos hasta la base de la cascada y comemos chocolate y unos "carquinyolis" mojados en una "palomita" para reponer fuerzas.
Retomamos la marcha hasta salir del bosque y caminar por el fondo del valle de Molières, siguiendo el cauce del río, hasta nuestro punto de partida.
Mañana más...